Coche de Plástico en un Palet
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¿Qué entendemos por lo desechado? Si asumimos como excesivo el flujo de imágenes que se da en nuestra dimensión social, el desecho es todo aquello que este flujo expulsa, y que nosotras seleccionamos y redirigimos hacia un proceso artístico. Es obvio que este desecho trae consigo una carga simbólica, funcional y/o afectiva, que pretendemos transformar plásticamente. El flujo de saturación referido por el ensayista Joan Fontcuberta en muchas de sus ponencias, referenciado este mediante el auge de las redes sociales, la sociedad de consumo, o el empleo de nuevas tecnologías como culto a lo visual, nos lleva a plantear si realmente “necesitamos” generar nuevas imágenes para llevar a cabo nuestra práctica artística. No queriendo realizar una crítica a estos enunciados, decidimos aprovecharlos; asumir el testimonio de Fontcuberta (entre otros) para, ante el exceso de imágenes, identificar cuáles son las que faltan, o mejor dicho, las que nosotras necesitamos.

Las nuevas tecnologías generan una incesante superposición de información, ya no solo visual, sino también en cuanto a objetos físicos se refiere. Es, por tanto, por lo que decidimos recopilar, seleccionar, y transformar aquello que encontramos en la huella de este “flujo” de constante superposición, reciclando mediante nuestros métodos de creación algo encontrado. No debe confundirse esta intención con algún tipo de apropiacionismo previsible, ni mucho menos entenderse como un culto a Sherrie Levine. Nuestra labor parte de un alejamiento de lo inédito y de la fisicidad de nuevas imágenes que no formen ya parte de un “algo” anterior, generando así un grado intermedio; un punto de partida entre lo encontrado y lo que terminará siendo. En la práctica, esta primera fase consiste en crear un imaginario mediante la búsqueda exhaustiva de cualquier fuente que consideremos pertinente. Es por esto por lo que planteamos esta frase del proyecto como parte de nuestra residencia en Tabakalera, asumiendo su propio contexto y adoptando un carácter proactivo dentro del desarrollo de nuestro trabajo.

En conclusión, y además del interés que nos produce el exceso en sí, nos atraen las conexiones inesperadas que se crean entre materiales desechados. Un montón de basura es una alteración del orden; un caos en el que surgen nuevas relaciones entre diferentes elementos, relaciones totalmente ajenas a las funciones originales de estos. Esta recopilación de lo que queda en estos espacios da paso a una puesta en común; a un proceso de asimilación de estas imágenes.


Este proyecto ha sido premiado con la beca de producción de TABAKALERA - International Contemporary Culture Center (Donosti) y ha sido desarrollado por las artistas Gómez Selva y Natalia Suárez de Septiembre a Diciembre de 2018.