Cajones de tiempo y ácido


Texto por Rina Slora
Publicado en No Mires al Sol, NOPLATA, Burgos, 2018

Me cegó totalmente. Me cegó tanto que comencé a ver cosas que antes no podía si quiera imaginar. Me descubrió amores y riñas, tantas como pétalos tiene un delfín. Me cegaron las fotografías antiguas, llenas de mar y familia. Me cegaron los colores de tormenta y los recuerdos falsos que no son más que formas en un papel cubierto de ácido. Me adiviné en tantas ocasiones, que supe que era yo. Entrégame tan solo dos minutos de mundo, y quemaré universos melancólicos que siento ajenos; que siento lejanos como barcos de miel en un álbum escondido tras sábanas y revistas porno. Me siento ciega por desear tener más vida que la que he heredado de mi propio uso del tiempo. Me cegó totalmente el amor por lo muerto. Siento la lejanía en cada imagen, y el llanto de mi propia hija, que no es mi hija sino que soy yo, y no soy yo la que siente el llanto, si no mi madre sosteniéndome junto a un balcón. Me cegó el amarillo demonio, con sus ojos color de limón y cuernos largos de saturada cresta. Me cegó el querer recordar todo cuanto he vivido, y querer vivir más allá de mi realidad, formando propias mares de sal y propinas con sabor de cielo. Me cegó dar palos de ciego con incomprensivos baratos, y no escuchar los consejos de mi abuela moribunda; consejos para odiar a hombres y mujeres por igual. Me cegué yo sola, por creer que la familia es de hormigón y hueso. Me cegué yo sola, por enamorarme de mi pasado y creer que el presente son desayunos atragantados y besos escuetos. Me cegué yo sola, al mirar al sol, y no ver más que recuerdos.
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